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12 jul. 2012

Sigo con la esperanza de que nunca es tarde.

Miras atrás, y ves todo diferente. En los momentos de tristeza, de ira, te paras a pensar, a recapacitar, a intentar encontrarle el por qué a todo, intentas encontrar soluciones, y te das cuenta de las cosas. Te das cuenta que poco a poco has ido cambiando, que poco a poco te han ido cambiando. Que tu vida no es la misma. Que los amigos que creías que siempre iban a estar contigo ya no están, y los que creías que iban a ser pasajeros, amigos floreros, siguen ahí. Te das cuenta de que si no te quieres tú, no te querrá nadie. Que si no te cuidas tú, no lo hará nadie. Te das cuenta de que las personas que creíste amar, a la hora de demostrarlo, se fueron, te cambiaron. Te miras al espejo y te ves demacrada y deprimida, como si tu ánimo interior saliera a relucir.

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